miércoles, 1 de septiembre de 2010

Inocencio Arias: “Sería una cobardía irnos de Afganistán”


Jubilado por edad al cumplir los 70 años el pasado 20 de abril, el diplomático Inocencio Arias pasa sus últimos días de vacaciones en Vélez-Blanco (Almería). Atiende a El Confidencial desde su casa familiar, ubicada en el centro del pueblo. En el salón, donde alberga una colección de sombreros y 12 bastones, observa una tertulia deportiva televisiva. Inquieto ante el Real Madrid de este año (“no hay equipo”), enseguida viaja al terreno internacional. Manda la actualidad.

Tras el atentado que ha costado la vida a dos guardias civiles y un intérprete, Arias tiene claro que la retirada de España de Afganistán sería una “cobardía”. Su argumento: “Mientras los occidentales estén allí España no puede volver la espalda, aunque haya lamentablemente algunas bajas”. Y recuerda la misión española: “En Afganistán no se está para impulsar una operación imperialista. Se está para que los afganos puedan manifestarse libremente, que las mujeres puedan comportarse como seres del siglo XXI, o al menos del siglo XX, y no del siglo XVI. También para impedir que Afganistán se convierta en otro nido de terroristas que van a montar un 11-S y un 11-M”.

El ex subsecretario de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Felipe González habla también de Iraq y defiende la presencia de tropas internacionales. “He oído a corifeos del Gobierno que decían que se sacaban las tropas porque Zapatero había hecho una promesa electoral y que la presencia de las tropas era ilegal. Quien lo dice es un falso, analfabeto o tramposo”. A su juicio, la presencia en Iraq estaba “totalmente justificada y tenía base jurídica legal”.
Continúa con este caso. Él era el embajador de España ante la ONU. Y en la votación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fue una de las 15 personas que, en nombre del Gobierno español, entonces presidido por José María Aznar, levantó la mano aprobando el que hubiera tropas. Ahora valora que Rodríguez Zapatero cumpliera lo que prometió (la retirada de los soldados nada más llegar al poder en 2004), pero recuerda que se abandonó Iraq de una manera “precipitada y dando un aviso con demasiado poco tiempo”.

El pago a terroristas para la liberación de los cooperantes catalanes entra en escena. “No me gusta nada que se pague a terroristas”, destaca. Aunque alberga algunas dudas. “No pondría la mano en el fuego si en el caso que estuviera en un cargo en el Gobierno nunca lo hiciese, pero desde luego [se lo piensa unos segundos, mira hacia abajo] a mí no me gusta nada. Igual ocurrió con los somalíes, con la liberación del Alakrana. Fue una situación un poco penosa”.

La “temeridad” en zonas peligrosas

Lo que sí plantearía el ex director de la Oficina de Información Diplomática (OID) es expresarles con nitidez a las caravanas solidarias que no viajen a zonas peligrosas. “Admiro a los cooperantes españoles que trabajan a veces en condiciones arduas, con sueldos no muy elevados ni mucho menos y hacen una labor muy meritoria, pero es una temeridad y un lujo que vayan caravanas a sitios donde sea susceptible que sean secuestrados”.

El principal problema, explica Arias, radica en que los asesinos no consiguen esos millones de dólares para “irse de juergas”, sino para financiar nuevos atentados terroristas en cualquier país occidental y lograr recursos para adoctrinar a futuros asesinos. “Desgraciadamente no podemos descartar otro gran atentado terrorista. En España, tampoco”. Lo explica el ex embajador por tres elementos contemporáneos: la permeabilidad de las fronteras, el desarrollo de la tecnología y el fanatismo del mundo islámico.

No se corta en la crítica a Zapatero: “Este Gobierno socialista es el que tiene menos credibilidad exterior de toda la Democracia”. Más dardos: “El Gobierno Aznar tenía más credibilidad exterior que el actual. Aznar era un líder respetado, aunque Felipe González tenía más carisma exterior. Demostramos que en 15 días se podía montar en Madrid [fue en 1991] una Conferencia de Oriente Medio. “Ahora no nos la darían”, resalta.

El “chiste” y “cachondeo” de la Alianza de Civilizaciones

Califica de “chiste” la Alianza de Civilizaciones que impulsa el presidente del Ejecutivo. “Nadie sabe lo que es, eso es un cachondeo. Seamos serios”. En su opinión, los extremistas islámicos no van a prestar atención a la Alianza de Civilizaciones. “Nadie sabe lo que es”, detalla. Se pregunta si Zapatero al hablar con los líderes islámicos les habrá dicho que no denuncian “con suficiente fuerza a los extremistas de su religión”. “Quizá no lo hagan”, especifica, “por comodidad para no tener problemas. La Alianza de Civilizaciones es una idea muy bonita, pero etérea. Si le preguntas al ministro de Industria de Siria, al director de un periódico de Egipto o al imán de una mezquita de Nueva York, respondería sobre la Alianza: ¿Cómo?”.

La conversación no acaba sin hablar de su último jefe, el ministro Miguel Ángel Moratinos: “Es más inteligente y mejor profesional que lo que dicen sus enemigos, pero no es Kissinger”. Moratinos no telefoneó a Inocencio Arias tras su despedida del consulado general de España en Los Ángeles, el último destino diplomático del entrevistado. “No, no me ha llamado. Tampoco se suele llamar a un cónsul que cesa. Ni tampoco tiene que hacerlo. No creo que tenga tiempo para llamar a los que se jubilan. Cada año nos jubilamos 13 o 14. Hace tres años que no veo a Moratinos, ni mantengo con él contacto por teléfono o correo electrónico”.

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