jueves, 9 de septiembre de 2010

Año nuevo hebreo – Principio del cambio



En vísperas del nuevo año hebreo y al comenzar las fiestas de principios de año, salimos a entrevistar al Rav Dr. Michael Laitman sobre el año que pasó



, el significado cabalístico de Rosh ha Shaná (año nuevo hebreo), y principalmente sobre lo que nos espera en este próximo año según la sabiduría de la Cabalá.
Por: Eli Vinocur y Avihú Soffer



Un nuevo año se acerca y se siente una atmosfera festiva, la gente saluda bendiciendo el nuevo año y se prepara para el banquete familiar. ¿Cuál es la base de este acontecimiento según la Cabalá? ¿Qué significado espiritual tiene la fiesta de Rosh ha Shaná?
Rav: Como ante toda novedad, también en el umbral del nuevo año, esperamos naturalmente algo mejor. La sabiduría de la Cabalá nos explica, efectivamente, que Rosh ha Shaná simboliza un cambio positivo, pero se trata de un cambio maravilloso y mucho más grande del que nos podemos imaginar ahora.
Según la Cabalá, el año nuevo simboliza el comienzo de un camino espiritual nuevo en la vida del hombre, su nacimiento espiritual. Cuando el individuo vive dentro de su rutina diaria, su vida pasa y de hecho, no tiene libre albedrio. El proceso de desarrollo de su vida está dictado completamente por los genes impresos en él y por la sociedad que lo rodea, y estos puntos marcan absolutamente los eventos de su vida. Hasta se podría decir que es activado como un robot. Así se maneja hasta que en alguna de sus encarnaciones, llega el momento en el que comienza a formularse preguntas esenciales, como: ¿para qué vivo?, ¿por qué vivo?, ¿qué hay después de esta vida? Cuando estas preguntas se despiertan en él, el hombre está ya maduro para entrar a un nuevo camino, del que podrá nacer en una realidad distinta, completa y eterna. Este es el estado espiritual que simboliza la fiesta de Rosh ha Shaná.


Y cuando Ud. Dice que “Rosh ha Shaná simboliza el nacimiento del hombre”, ¿se refiere, acaso, a la parte espiritual en el hombre?
Rav: Por supuesto. La sabiduría de la Cabalá se refiere únicamente a la parte espiritual en el hombre, a su alma. Según esta, “Adam” (en hebreo – humano) es quien ha comenzado a sentir en su interior la necesidad de desarrollarse espiritualmente, quien ya siente una atracción hacia algo que se encuentra más allá de este mundo. Si bien aún no sabe por qué y para qué, algo lo empuja hacia arriba.
La palabra “Adam”, es derivada de “Adamé” (semejanza) al Superior, al Creador. De momento que el hombre siente en él esta nueva atracción interna, significa que se despertó en él la chispa del alma, que comienza a moverlo hacia el mundo espiritual. Y entonces, de manera natural, llega a la sabiduría de la Cabalá, ya que esta es el método destinado para proveerle la Luz Superior que desarrollará esa chispa en el alma, y luego la llenará de abundancia infinita.



Volviendo al tema de los símbolos, ¿qué significa la manzana mojada en miel, que es tan identificada con esta festividad?
Rav:
La miel simboliza endulzamiento, que en la Cabalá significa corrección. O sea, corrección del ego. La sabiduría de la Cabalá nos explica que no debemos destruir o borrar nuestro ego, sino que debemos aprender a corregirlo y utilizarlo en una forma más correcta. En cuanto sepamos usar correctamente todos nuestros deseos y atributos, estos se convertirán en buenos. La corrección del ego humano es la llave que puede llevarnos a una vida de felicidad. Únicamente de esto se habla en el “pecado del primer hombre”, que está mal interpretado en tantas culturas.


Usted nombra al “Primer Hombre” – aquí no se trata, probablemente, de la leyenda sobre la manzana prohibida, o algo así. ¿Qué es, entonces, ese concepto cabalístico llamado “Primer Hombre”?
“Primer Hombre” es un término cabalístico que indica la recopilación de todas nuestras almas. Almas que existían aún antes de la creación del universo, del planeta Tierra tal como lo conocemos o nuestra vida sobre él.
Es una estructura espiritual de una sola alma grande, en la que se encuentran todas las almas en estado de unión maravillosa.
Esta alma integral quiso elevarse al grado del Creador y asemejarse a Él, pero fracasó en este acto. Dentro del alma se reveló el ego, un deseo propio tan grande, que provocó su caída rompiéndose en añicos, en vez de unirse con el Creador. Reitero que estamos hablando únicamente en términos espirituales, y es importante no equivocarse o, Dios no lo permita, imaginarse fantasías.
El “rompimiento” se refiere a que todas las almas que anteriormente estaban en unión, en una conexión maravillosa y en amor mutuo entre ellas, ahora se han desconectado una de la otra y se han dividido en muchísimas partículas separadas. En vez de amor, se reveló entre ellas el odio. Este proceso se llama “pecado del primer hombre”.



Y nosotros ¿somos fragmentos de esas almas?
Si, somos esas almas particulares, y en cada uno de nosotros se encuentra una pequeña chispa de esa alma general. Pero esa chispa es aún demasiado pequeña. En primera instancia esta existe en nosotros como un pequeño punto, como una célula en el cuerpo. El momento en que se despierta en nosotros la pregunta sobre la razón de la vida, es la correcta señal para nosotros de que estamos maduros para desarrollarnos en dirección espiritual.



Entonces, de hecho, ¿somos todos participantes de la misma misión espiritual?
Exactamente. Y por eso nos denominamos “hijos de Adam”, porque todos somos resultado de esa alma general llamada “Primer Hombre” (Adam Rishon). Hoy estamos en una era en la que la humanidad entera se enfrenta a serias preguntas existenciales. La pregunta sobre el propósito de la vida, su existencia y la necesidad de entender la esencia del proceso que la humanidad experimenta, es un tema de interés común. La crisis general de la que somos testigos, la desesperación que agobia a muchísimas personas, acercan al mundo hacia preguntas sustanciales. En estos días, la humanidad entera se encuentra al umbral de una nueva era. Según la Cabalá, esta es una excelente oportunidad para dejar lugar a un nuevo año y un cambio espiritual general dentro de nosotros.



Nos gustaría preguntarle algunas preguntas personales, si es posible. ¿Se siente usted optimista en cuanto al nuevo año?
Muy optimista. Veo cómo crece y aumenta el inmenso interés por la sabiduría de la Cabalá en todo el mundo. Siento el progreso espiritual entre nuestros estudiantes, que hoy en día su número se acerca a un millón trescientos mil. Por eso es que tengo buenas razones para ser optimista.
Además de este progreso, tengo esperanzas de que en este próximo año el tema de la “corrección del ego” se manifieste en los titulares a nivel mundial. Debemos preocuparnos de que el interés central a la orden del día en este próximo año esté en acercar la humanidad al propósito eterno por el que fue creada.



Y, ¿qué desea usted para sí mismo en este venidero año?
Espero que logre ver el mundo descubrir y entender la verdadera razón de la crisis que nos invade. Deseo que la humanidad entienda que el sufrimiento que muchos de nosotros experimentamos es para empujarnos hacia la meta eterna de la vida y que la sabiduría de la Cabalá tomará su apropiado lugar como el método destinado a atraer la abundancia al mundo.



¿Qué le desea al pueblo de Israel en este próximo año?
Estoy lleno de esperanza de que nuestro querido pueblo comprenda, durante el nuevo año, que tiene una misión especial. Fuimos formados de una calidad especial que origina de la obligación espiritual que tenemos hacia la humanidad.
Nuestra unicidad está en que en nuestras manos se encuentra el método de corrección. El método que debe elevar al mundo a una vida de paz y amor. Sólo en el momento en el que pongamos en práctica el método entre nosotros mismos, y luego lo transmitamos al resto de la humanidad, sabremos que hemos realizado nuestra función como pueblo. Entonces también lograremos elevarnos a la cima de la existencia humana. De este modo acercaremos al mundo entero al contacto con la Fuerza Superior, la fuerza del amor, y lograremos realizar lo escrito – “y todos me conocerán, del más pequeño al más grande”.


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